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Bienestar

¿Necesitas demostrar para qué sirves?

21 de octubre, 2026

Imagina que vivimos en otra época. Muy, muy atrás.

Llevas unas pieles sobre el cuerpo, el pelo enmarañado y formas parte de un pequeño grupo de neandertales.

Hace frío. Hay que conseguir alimento, mantener el fuego, preparar herramientas y cuidar de los pequeños.

Un día sales a buscar comida. Otro permaneces cerca del fuego. A veces ayudas a alguien y otras veces eres tú quien necesita ayuda.

No siempre haces lo mismo. Tampoco todo se te da igual de bien.

Pero perteneces a ese grupo. Conoces sus caras, sus gestos, sus costumbres. Sabes quién suele acercarse cuando necesitas algo y quién busca tu compañía cuando tiene miedo.

Y aunque hoy no hayas conseguido alimento, aunque no hayas preparado ninguna herramienta o aunque necesites que otros se ocupen de ti, sigues estando allí.

Formas parte de la cueva. Y estas protegido y reconocido en ella.

Ahora imagina que alguien se acerca y te pregunta:

«¿Cuál es tu propósito de vida? ¿Para qué has nacido? ¿Qué te hace especial?».

¡Menuda pregunta!

¿Acaso necesitas responderla para tener un lugar entre los tuyos?

Y, sin embargo, hoy dedicamos una enorme cantidad de tiempo a intentar averiguar quiénes somos, para qué valemos y cuál es nuestra misión. Una búsqueda angustiosoa todo sea dicho

Como si nuestra importancia dependiera de descubrir una función que nos haga merecedores de pertenecer.

Pero si ya teníamos un lugar antes de saber explicarlo, ¿por qué ahora sentimos tanta necesidad de justificarlo?

¿En qué momento empezamos a creer que tenemos que encontrar nuestro propósito para que nuestra existencia tenga valor?

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